Perdidos en el laberinto, primera parte de la reseña de El alma está en el cerebro, de Eduardo Punset

Leer, escribir, ver, reír, amar, andar en bicicleta, tener miedo, pensar, crear, sufrir, escuchar, bailar… ¿Qué tienen en común? Que todas estas acciones y sentimientos tienen su razón de ser en el “alma”, o lo que es lo mismo: en el cerebro.

 

A lo largo de los siete capítulos que componen esta parte de la obra, Punset nos va descubriendo lentamente y apoyado sobre las bases de la ciencia, el funcionamiento de un mecanismo que trabaja casi perfectamente y que no solemos tener presente a la hora de llevar a cabo nada de lo enumerado arriba.El primero de los capítulos reitera la afirmación del título: “El alma está en el cerebro”. ¿Qué se nos pretende decir? Nada más y nada menos que algo tan vertiginoso como que no existe una separación posible entre cuerpo y mente, que no hay espíritu: todo, absolutamente todo (incluida la conciencia) se encuentra en el cerebro.

Punset nos lleva de la mano en un recorrido a lo largo de la historia y de las distintas percepciones de esta realidad. Antes no se tenía en cuenta el cerebro, si no más bien el corazón e, incluso, en otras épocas, el hígado. Las creencias del ser humano han ido cambiando, pero en la edad moderna el hombre ha descubierto que todo gira en torno a ese miembro que se oculta en la oscuridad de nuestra cabeza. Gracias, por supuesto, al avance tecnológico y a la curiosidad investigadora del hombre.Se nos planteará, además, a partir del segundo capítulo, la diferencia entre consciente e inconsciente y también la materia vaporosa del muro que separa ambas realidades. ¿Dónde terminan las decisiones conscientes y dónde comienzan las inconscientes? Lo cierto es que si este libro de Punset pretende revelarnos grandes descubrimientos y avances, también logra sembrar inquietud, dado que muchas preguntas quedan huérfanas de respuesta.

También nos desvela a lo largo de toda esta primera parte la personalidad de grandes médicos, neurólogos, químicos y todo un elenco de hombres y mujeres que han contribuido al conocimiento de nuestro cerebro de forma absolutamente genial. Un claro ejemplo de ello es el caso del doctor Oliver Sacks, a quien dedica todo un capítulo que no puede dejar indiferente a nadie. Este hombre fue testigo y salvador de casos terroríficos y, llevado por las ganas de acercarse más a la verdad, se convirtió en una de las claves médicas del siglo XX.

Si hasta el momento se nos habían planteado cuestiones que nos aportaban desasosiego, no se reduce a menos el capítulo IV, en que se nos explica cómo se está llevando a cabo la creación de una máquina que se adapte al entorno tal y como nuestro cerebro lo hace. Esto produce cierta sensación de intranquilidad, puesto que parece inevitable preguntarse: “¿superará la inteligencia artificial a la inteligencia humana?”.

Los demás capítulos resultan también inquietantes por reveladores y provocan que el lector se cuestione a sí mismo, examine su forma de pensar, el mundo que le rodea y las influencias que este mundo tiene sobre su pensamiento.

La lectura de esta obra es sobrecogedora, dada su contradicción interna: mientras nos pone al tanto de los avances de los siglos XX y XXI, que nos dejan más tranquilos por quedar más informados, también pone sobre la mesa cuestiones fundamentales a las que todavía no se les ha encontrado explicación. Y eso nos hace sentir desamparados, en cierto modo.

Lo que, por supuesto, hay que agradecerle a Eduardo Punset es el hecho de que nos aproxime conocimientos tan complejos de un modo tan sencillo. Con ejemplos fáciles de entender para los lectores y con interpelaciones directas a éstos, que hacen la obra más cercana. Además, aporta los testimonios de un gran número de investigadores médicos, que convierten esta obra en un trabajo plural.

Sí, es cierto, quedan muchas preguntas en el aire, pero de lo que no queda ninguna duda es que Punset es uno de los mejores divulgadores de los últimos tiempos.

Carmen Conde Gaute

Blog Escritores – Cursos, Concursos y Recursos – Blog Literario y Cultural


Blog Recomendado por Diario Directo – en la Zona Blogs


Diario Directo - El Peródico Interactivo

Literature Blogs - Blog Top Sites

BloGalaxia

Anuncios

9 comentarios en “Perdidos en el laberinto, primera parte de la reseña de El alma está en el cerebro, de Eduardo Punset

  1. No conozco la obra de Punset, pero tu reseña me ha despertado la curiosidad.
    Personalmente agradezco que autores como éste aproximen este tipo de conocimiento científico al común de los mortales que,como yo, siempre intenta disculpar su ignorancia pronunciando la manida frase: “¡Es que soy de letras…!”.

  2. Jajaja, que no, que la gente de letras sabe más, y de muchas cosas. Porque fíjate yo entonces que ni siquiera soy de letras, jajaja.
    De todas maneras, por lo que dice Carmen en la reseña, Punset es un buen divulgador, porque en realidad no dice nada nuevo: lo que ha hecho, quizás, es popularizarlo. De todas maneras, para cuestiones de este tipo no hace falta leerse el libro (ale, yo haciéndole labor de zapa a mi amiga Carmen, jaja), basta con seguir la serie House, jaja.

  3. ¿Qué tal, Llibertat?
    Pues tienes mucha razón. Lo que nos ha hecho es un tremendo favor al resumirnos lo que ya sabemos todo juntito en un libro,jaja. Aunque con sorpresas que, yo, personalmente no conocía.
    Y en cuanto a lo de ser de letras… he tenido ya esta discusión cientos de veces: vamos a ver, los de “ciencias” pueden tener un gran saber en una materia concreta, pero los de letras, tenemos cultura general y creatividad y, si no, como mínimo tenemos interés por una diversidad enorme de cosas.
    Ahora eso sí, que no nos falte la ciencia, que a muchos nos hace mucha falta.
    Un abrazo.

  4. Y por cierto, Zena, ¡gracias por la publicidad! Da gusto contigo… Así que prefieres a un tipo borde que se autoama y que encima es ficticio a una hermosa joven con la que tienes conversaciones interesantes y que es real, jaja. ¡Pero qué mal gusto tienes! Jaja.

  5. Bueno, real pero un poco creidilla, jajaja. Ais, a ver si me pongo a escribir algo para el blog, que últimamente estoy muy vago, y como ya escribo en el mío, aunqe sean comentarios sencillos…

  6. Hola, he encontrado el blog por casualidad y quería hacer algunas matizaciones que espero no toméis a mal.
    He leído el libro de Punset (lo eí hace ya un par de meses) y me parece un buen libro de divulgación.
    No me parece inquietante porque la ciencia constantemente se hace preguntas. Cuando se llega a un resultado a continuación se plantean nuevas preguntas que hay que responder. El problema está en que muchas veces los titulares de las noticias científicas en televisión y periódicos son sensacionalistas. Por ejemplo, se habla de poder leer la mente con las técnicas de imagen cerebral (tomografía, resonancia magnética, etc) y eso no está al alcance, ni mucho menos y probablemente no se pueda hacer nunca, pero para eso hay que saber algo sobre el cerebro.
    He leído algún comentario al texto acerca de que los de letras saben más que los de ciencias y no sé qué cosas más. Imagino que dependerá de loq ue haya leído cada uno y de cuáles sean sus intereses. Yo ,por ejemplo, me dedico a la neurociencia pero sé de literatura bastante más que muchos de mis amigos de letras y, del mismo modo que me parece incultura no saber quiénes fueron los reyes católicos me lo parece el no saber resolver una ecuación de segundo grado. Por cierto, eso de que los de letras tienen más creatividad…los experimentos científicos se diseñan de una forma muy creativa. Cuidado, que me parecen tan importantes las humanidades como la ciencia y, de hecho, creo que habría que tratar de buscar puntos de encuentro entre ellas más a menudo.

    Siento haberme extendido tanto. Me alegra ver que “gente de letras” (y lo digo sin ninguna acritud, que conste) se interese opr la ciencia.

    Un saludo.

  7. No sé exactamente qué decir… Para empezar, cualquier crítica será bien recibida y más si viene de alguien entendido en la materia. Opino que la persona ha de hacerse a sí misma y no va a construirse a partir de su profesión (en cuanto a gustos, ideales, etc). Por lo mismo, no resulta incoherente que alguien que se dedique a la ciencia ame las artes. También puede ocurrir lo contrario: a mí me interesan muchos aspectos relacionados con la ciencia. De hecho, necesito convivir con ella casi constantemente. Tengo epilepsia y me muevo entre neurólogos, neurocirujanos, electroencefalogramas, resonancias magnéticas y medicación.
    No despreciaré jamás a un científico, porque, independientemente de que me atraiga más o menos la ciencia, la necesito para que aporte soluciones a mi vida diaria.
    Podéis ser muy creativos y también muy atinados en vuestra labor. Pero, como en las mejores familias, en la ciencia hay de todo. Y en mi trayectoria vital me he encontrado tanto mentes absolutamente inteligentes y geniales como personajillos que tienen la osadía de experimentar con las personas o bien brutos que no identifican un ataque epiléptico delante de sus narices.
    Como también me he encontrado increíbles filólogos y humanistas a la vez que verdaderos ineptos con creatividad nula e intereses pobres.
    Es decir, es inútil que haya una discusión entre ciencias y letras. Ambas son necesarias y (concuerdo contigo) es incultura desconocer tanto algo perteneciente al ámbito de las letras como al de las ciencias.

    Yo también siento haberme extendido tanto. Y desde luego también me alegra que “alguien de ciencias” (y también lo digo sin acritud) haya venido a parar a este blog y sienta interés.

    Otro saludo.

  8. Jajaja, en realidad bromeábamos, al menos yo, con eso de que los de letras saben más. Yo ni siquiera soy de letras, por no tener no tengo ni estudios, pero eso sí, soy un apasionado de la filosofía de la ciencia, y de la ciencia. Recuero que de jovencito daba charlas sobre energía nuclear sin ningún pudor, jaja, y lo peor de todo es que sabía como funcionaba un reactor nuclear.
    Ahora estoy flipadillo con la física cuántica. ¿Habéis visto la peli “Y tú que sabes”?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s