Entrevista a Julio Espinosa Guerra, escritor chileno por Luis Luna

Julio Espinosa Guerra (Chile, 1974) reside en España desde marzo de 2001. Ha publicado los libros de poesía La soledad del encuentro (Mosquito, 1999), Las metamorfosis de un animal sin paraíso (El árbol espiral, 2004, Premio Villa de Leganés, España / Beca de Creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura 2000) y la antología La poesía del siglo XX en Chile (Visor, 2006), además de la novela El día que fue ayer (Mago Editores, 2006 / Semifinalista del premio Herralde 2005). El año 1998 fue becado por la Fundación Pablo Neruda para participar en su taller de poesía. Se ha desempeñado como lector de Tusquets, colaborador de SM y coordinador de las lecturas de poesía del café Libertad 8. Sus trabajos literarios han aparecido en revistas de España, Chile, México, Guatemala, Brasil y Estados Unidos.

Ha sido incluido en diversas antologías, donde destacan Todo es poesía menos la poesía: 22 poetas desde Madrid (Madrid, Eneida, 2004), Cantares: nuevas voces de la poesía chilena (Santiago de Chile, LOM, 2004) y La voz y la escritura (Ateneo de Madrid, Sial Ediciones, 2006). Es profesor de Escuela de Escritores desde 2003 y actualmente dirige la revista de poesía Heterogénea.

1. En primer lugar, Julio, me gustaría preguntarte cómo afecta tu nomadeo entre ambas orillas a tu escritura, si es un proceso que marca y se refleja en tus textos. En relación con eso ¿crees que existe una cultura migrante en estos días de tanta reflexión sobre el fenómeno?, ¿te ha sido complicado introducirte en el mundo literario español?

Indudablemente el estar entre las dos orillas afecta el acto, el ejercicio de escritura. Es más, mi madurez como poeta está directamente ligada a conversaciones profundas con poetas chilenos cuando ya estaba en España. Pero, al mismo tiempo, están esas lecturas españolas que no se dieron en Chile y que encontré en esta orilla. No hablo, necesariamente, de autores de la península, sino de traducciones que están disponibles aquí y no allá, o simplemente de la perspectiva de la realidad y lo real, esa cotidianidad, esas experiencias que he tenido aquí, cuestión de miradas y de sentidos, de búsquedas, que terminan por reflejarse en el texto. Por ejemplo, la escritura concentrada, breve, esencial que estoy desarrollando actualmente, aunque no reflejada en una poética del yo, tiene mucho que ver con mi búsqueda actual, alejada de ruidos y bulla parapoética.En relación con la cultura migrante de lo poético, se está comenzando a producir, después de un período largo de incomunicación. Poetas como Mariano Peyrú, Andrés Fisher, Niall Binns, Esperanza López Parada y Benito del Pliego han integrado en sus poéticas muchas lecturas latinoamericanas. Lamentablemente no sucede lo mismo en mi país, donde la poesía española es identificada con la corriente de la experiencia, que no cala en los autores jóvenes, cada vez más lejanos de la poética del yo y el sentimentalismo que ésta representa.A pesar de esto, y aunque parezca una contradicción, para mí fue importantísimo para mi integración en el panorama español y especialmente madrileño, el apoyo de Luis García Montero, a quien siempre le estaré agradecido. Aunque representa una poética que no suscribo, fue capaz de proponer una mirada diferente a comienzos de los ochenta, una mirada entonces necesaria, que llevó la poesía a una sociedad que la veía desde lejos, especialmente debido al accionar de la dictadura. Desde mi particular punto de vista, este es el gran aporte de la poesía de la experiencia y, de alguna manera, yo siempre defenderé a sus primeros representantes. Otra cosa es la repetición del gesto, la copia burda de algunos poetas jóvenes que, para ganarse un espacio oficial, se traicionan a sí mismos. 2. Eres bien conocido como alguien que tiende puentes entre América y España, ¿puedes decirme qué nombres han pasado últimamente por aquí y que nos recomiendas?

Claro. Raúl Zurita es un poeta fundamental en la poesía latinoamericana de los últimos treinta años. Importante leer “INRI”, su último libro, editado por Visor. También está el poeta argentino Guillermo Saavedra y su magnífico libro “El velaldor”, que lamentablemente no se encuentra en España. De los más jóvenes, David Bustos, de Chile, y Alan Mills, de Guatemala. Todas, poéticas diferentes, pero que hay que leer.

3. Hablando ya de tu poesía ¿qué consideras esencial para adentrarse en su lectura, cómo te recomendarías a tus posibles lectores?

Jajaja. Me cuesta recomendarme. Intentaré hablar de mi libro inédito. Si el lector anda buscando que le cuenten cuentos en verso, que no me lea. Que no me lea, tampoco, el que crea que las palabras representan de manera eficaz la realidad. Que no me lea el que crea en la academia. Que no me lea el que crea que el poema es una representación del yo del poeta.En cambio, que me lea el que piensa que la poesía intenta decir eso que no alcanza a decir la palabra cotidiana. Que me lea el que cree que la poesía debe poner en duda la convención y que, por ende, no es sumisa. Que me lea el que crea en la esencialidad y que todo ejercicio poético es un fracaso. Que me lea el que piense que la poesía es búsqueda y una lectura del mundo, tan válida como cualquier otra. Que me lea, por último, el que piense que cualquier obra que dice en verso aquello que se puede decir en prosa, no es poesía. 4. Tu último poemario Las metamorfosis de un animal sin paraíso está construido sobre el multiperspectivismo y la fragmentación, aspectos poco cultivados en la poesía hispánica, ¿crees que está naciendo un nuevo modo de escribir poesía?, en cualquier caso ¿cuáles han sido tus principales búsquedas en el título citado? Lo que yo hago en Las metamorfosis… hace tiempo, aunque de otra manera, ya lo habían hecho en mi país Zurita, Diego Maquieira, Tomás Harris y Pablo de Rokha, y también Edgard Lee Master, con su Antología de Spoon River. Por otro lado, la fragmentación ya está en Eliot y, de alguna manera, incluso en los haikus japoneses, que provienen de otras formas poéticas (haikai y Renga). Entonces hablar de “un nuevo modo de escribir poesía” es un poco liviano, para decirlo de una manera medianamente correcta.Ahora bien, si te refieres al panorama español, la cosa es diferente. Es indudable que al panorama se están sumando poetas con otras búsquedas, que de ninguna manera están de acuerdo con la mimesis poética que ha campado en el país los últimos veinte años.Y doy un paso más: la poesía es búsqueda y, como dice Barthes, lenguaje de la subversión del lenguaje. Esto es, un quiebre de muñeca al lenguaje academicista y su representación de la realidad. Indudablemente si el poeta suscribe estas afirmaciones, cada poética debería ser diferente y eso lleva, como es lógico, a señalar que cada poeta debería tener su propio posicionamiento, su propia mirada, su propio discurso, su propia idea de lo poético: esto sí está sucediendo en España, marcada hasta muy poco por la visión errónea de la repetición retórica de un discurso ya probado comercialmente, que al ser retórica y repetición y comercio entra en conflicto directamente con la esencia misma de lo poético.

5. Háblame de tus referentes, de tus fuentes, de los impulsos literarios y extraliterarios que te afectan a la hora de escribir. Cuéntame qué piensas sobre la poesía hispánica actual.

Hay lecturas que van más allá de lo poético, algo de filosofía del lenguaje, desestructuralismo, posmodernidad, pero también política, más anarquista que comunista, lo que me llevó a identificar mi voz como una individualidad subjetiva válida y no como parte de un discurso genérico que representa a otros individuos. Esto redundó en reconocer en el poema un ente autónomo y a mi persona, como una construcción verbal que también podía ser re-nombrada, re-estructurada e incluso, anulada del todo en el poema, en busca de una voz más concreta, que centrara su atención en los objetos, entendidos como cuerpos que constituyen la realidad, y la manera en que al nombrarlos y reunirlos, se puede vislumbrar otra lectura de lo real.Hay poetas que para fueron fundamentales en este camino. Entre ellos, debo resaltar a Gonzalo Millán, Juan Luis Martínez y Andrés Fisher, indudablemente poetas fundamentales para dejar de pensar que el lenguaje es la realidad que intentan representar.

En cuanto a la poesía hispánica, decirte que es un agrado haberme podido encontrar con poetas de la talla de Olvido García Valdés, Chantal Maillard, Patricia Esteban, José Luis Gallero, Benito del Pliego y Julio Reija, entre otros, que entienden la poesía desde una perspectiva similar a la mía y que, sinceramente, desconocía del todo antes de llegar al país.

6. Poeta, antólogo, profesor, ¿cómo distribuyes tu tiempo para afrontar todas estas tareas?

Es difícil, y eso que se te olvida que también escribo narrativa. Avanzo como puedo, precariamente. Lo bueno es que el dictar talleres literarios me obliga a ejercitar diariamente mi capacidad crítica y de lectura del mundo. Paralelamente los proyectos van desarrollándose en la cabeza y llegado el momento de escribir, sólo es cuestión de quitarle horas al sueño, cuestión no muy difícil cuando de verdad hay ganas, y las hay.

7. Me gustaría que me hablaras un poco de tu labor en
la Escuela de Escritores, ¿cómo es tu trabajo diario?, ¿qué curso propones?

En la actualidad dicto cinco talleres, uno de ellos presencial, que es de poesía. Los otros se corresponden con Escritura Creativa, Iniciación al Relato Breve, Iniciación a
la Poesía y Avanzado de Poesía.
La verdad es que el trabajo es diario, especialmente en los virtuales, donde vamos compartiendo opiniones con los alumnos a través de un foro común. En contrapartida, lo bueno del taller presencial es el diálogo que se establece clase a clase.Un día normal en mi trabajo, me exige estar atento a los mensajes que envían los alumnos. La idea es contestar las dudas lo antes posible. Para ello hay que tener mucho método, nada más.Lo mejor es que los talleres virtuales te dan movilidad. Lo malo es que uno se transforma en un esclavo del ordenador.

8. ¿Realmente crees que alguien puede transformarse en poeta asistiendo a un taller?

Mira, la verdad es que no creía en esto, pero llevo varios años dictándolos y puedo decir que me he encontrado con verdaderos poetas que han explotado en el taller. Se trata de gente que al principio lo veía como un pasatiempo y además venía con una idea errónea de lo que era la poesía. Dentro del taller descubrieron un universo, una lectura de la poesía misma que les hizo abismarse y empezar a nombrar desde un lugar otro –aunque propio- lo real. Así es el caso de Joaquín Tena, Dolores Torres o Mariano Rodríguez-Anchuelo. Estoy seguro que la mayoría de ellos se habría quedado en sus ejercicios colegiales si no hubiese sido por el taller o se habrían demorado muchos años más en llegar a un discurso propio. Por eso pienso que el taller no transforma a nadie en poeta, pero, sin lugar a dudas, ayuda a que el creador se dé cuenta de que lo es y acelera el proceso de encuentro con su propia voz.

9. Para finalizar, me gustaría que dieras algún consejo a los escritores que empiezan, ¿cuáles son los aspectos básicos del buen escritor?

Estas preguntas no me gustan, porque suenan dogmáticas. Yo no tengo respuestas universales. Al fin de cuentas, ¿quién es buen poeta? Si le preguntan a una editorial la respuesta no será la que pueda dar yo.

En todo caso, creo que el aspecto más importante es sentir, pasado un tiempo prudente desde la escritura de un texto –poema, libro, cuento, novela- que se pudo haber hecho mejor de lo que se hizo, que la escritura, como reflejo de lo real (o sea, de todo lo que podemos y no podemos presentir) siempre será un fracaso.

Luis Luna

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3 comentarios en “Entrevista a Julio Espinosa Guerra, escritor chileno por Luis Luna

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  2. Hola.
    He sido alumna de Julio en la escuela de escritores. Un gran poeta y profesor también. Julio enseña. Uno de sus aciertos es que respeta la individualidad y sabe sacar del estudiante su propia voz poetica. Es honesto y sincero y eso es mucho de agradecer. Su curso es muy completo. Y debo agradecerle todo lo que me ha enseñado.

    Lola Torres.

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